miércoles, 22 de mayo de 2013
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Por una psicopatología clínica, que no estadística.: Acte de cloenda: Fernando Colina (Gravació en àudi...: ACTE DE CLOENDA DE LA CAMPANYA INTERNACIONAL: Per una psicopatología clínica, que no estadística (Gravació en audio) ...
sábado, 18 de mayo de 2013
PSICOLOGIA ANALITICA: JUNG Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO
PSICOLOGIA ANALITICA: JUNG Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO: Carl Jung al final de su vida, “escribió”, una autobiografía, que tituló “Recuerdos, sueños, pensamientos”, realizada por una ayud...
PSICOLOGIA ANALITICA: JUNG Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO
PSICOLOGIA ANALITICA: JUNG Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO: Carl Jung al final de su vida, “escribió”, una autobiografía, que tituló “Recuerdos, sueños, pensamientos”, realizada por una ayud...
JUNG Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO
Carl Jung al final de su vida, “escribió”, una autobiografía,
que tituló “Recuerdos, sueños, pensamientos”, realizada por una ayudante suya,
que se publico después de su muerte, que es una especie de mosaico de
materiales diversos, y que se ha convertido en uno de los documentos
espirituales mas relevantes del siglo XX.
En este libro, según Richard Noll, en su libro “Jung, el
Cristo ario”, se describe “la trayectoria de un individuo extraordinario, que
parecería haber vivido al margen del tiempo y de la historia”.
Se le habría retratado como ”un sabio clarividente, un
hombre-dios que alcanza la apoteosis a través del encuentro con los Muertos y
con Dios”. En su vida, habría vivido” el encuentro con unos seres
extramundanos,( que el denomino como los arquetipos), que provenían de una
realidad transcendente (el inconsciente colectivo).
Richard Noll, considera que Jung por experiencia directa y
personal desde la infancia, tenía “una creencia muy determinada del mundo
espiritual, y en la capacidad de comunicarse directamente con los Muertos o
entidades incorpóreas de origen misterioso”.
Pero inevitablemente Jung, como todo humano, vivía dentro de
las categorías de su mundo, y por ello construyo (al igual que casi todos los
maestros), un personaje, una mascara, para que su cosmovisión mágica,” politeísta
y pagana”, agradase y fuese mejor aceptada por un mundo secularizado, dispuesto
a respetar solo las ideas con apariencia científica.
Y eso se agudizo después de su muerte. Ya se sabe que los
herederos son el peor enemigo de un creador. En su supuesta “autobiografía”,
publicada póstumamente, tanto su familia como su ayudante, Aniela Jaffé,
eliminaron o suavizaron numerosas opiniones de Jung, relativas a la teología
cristina, para evitar controversias.
Jung, organizó un circulo de seguidores que lo consideraban
un profeta carismático de un nueva era.. Y su mito personal como un evangelio
contemporáneo que contiene el mensaje de una nueva “salvación”.
Según testimonio de interlocutores suyos, consideraba su
vida como una misión, la de hacer a Dios consciente, no por su propio bien
personal, sino por el bien de Dios.
Su concepto del “inconsciente colectivo”, es un concepto
ambivalente, y equivoco, que cada uno interpreta como quiere. Y la confusión
proviene de que Jung tuvo que navegar en medio de tres fuerzas culturales muy
diversas y difíciles de conciliar.
Por una parte tiene
una interpretación psicológica “cientificista”, una especie de ampliación del
subconsciente de Freud, puso de relieve en su revolucionaria obra. Es claro que
tuvo una pugna cultural muy fuerte con Freud, a partir de su separación,
compitiendo fuertemente por su primacía cultural y de discípulos.
Y una de las acusaciones principales que Freud le hizo fue
de esoterismo y anticientificismo.
Por otra parte Jung vivió en una época historia dominada por
el romanticismo germánico de finales del siglo XIX y principios del XX, y vivió
en plena época romántica alemana en la que dominaba un “Zeigeist”, influido por
el concepto romántico de la “ahnenerbe”, la herencia ancestral”, que seria el
fundamento de la experiencia subjetiva de todo individuo.
Jung creía que en la familia hay una especie de karma
impersonal que se transmite de padres a hijos. Por ello se sentía con la sensación
de que debía responder algunas preguntas que el destino había planteado a sus
ancestros, y que aun no habían tenido respuesta, o que debía completar o continuar
cuestiones que otras épocas dejaron inconclusas.
La tercera interpretación del “inconsciente colectivo”, es
netamente religioso y espiritual.
Y se referiría a todo el entramado transcendente, personal y
extrahumano, que en religión se suele denominar con la palabra genérica “Dios”,
y que viene englobado en lo que podríamos denominar como el “mundo imagial”
descrito por Henry Corbin, o sea la “Organización espiritual”, mediante la que
se nos realiza a los humanos “la influencia espiritual” desde el “más allá”.
Y todo ello, desde la experiencia personal repleta desde la
infancia de extraordinarias experiencias con espíritus. Jung de joven participo
en sesiones espiritistas, muy de moda a final del XIX, en las que una prima
suya actuaba de médium.
Incluso, su tesis doctoral trataba sobre ese tema. Y a lo
largo de su vida experimento directamente todo un mundo imaginal, al que un
numero muy escaso de videntes, del tipo de Ibn Arabí, han tenido acceso.
Para Jung el inconsciente fue una fuente de conocimiento
superior más allá de los confines del tiempo y del espacio tridimensional, y a través del mismo, le era posible
establecer una relación personal con las voces e imágenes de los espíritus de
su propia Tierra de los Muertos, a los que él denomino “Arquetipos”.
Exposición de Esperanza, Vela.
Jung y el inconsciente colectivo.
miércoles, 15 de mayo de 2013
PSICOLOGIA ANALITICA: En nuestro próximo encuentro, el jueves 30 de mayo...
PSICOLOGIA ANALITICA: En nuestro próximo encuentro, el jueves 30 de mayo...: ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA. EL CAMINO DEL RESPETO Y LA UNIFICACIÓN PERSONAL ...
miércoles, 24 de abril de 2013
PSICOLOGIA ANALITICA: El cerebro y Las Leyes Universales.
PSICOLOGIA ANALITICA: El cerebro y Las Leyes Universales.: “Me siento bien y tú también” Es común escuchar a muchos hablando sobre lo malo, sobre lo que NO les gusta, sobre lo que NO qu...
El cerebro y Las Leyes Universales.
“Me siento bien y tú también”
Es común escuchar a muchos
hablando sobre lo malo, sobre lo que NO les gusta, sobre lo que NO quieren o
sobre lo que NO están de acuerdo, etc.Todos NO.
Es casi “normal” hablar de lo que “nos hace sentir mal", incluso de lo que “no está bien en ti, en mí, en él, en ella, en la salud, en la economía, en el gobierno, en la escuela, en el trabajo, en el mundo”. Es tan pero tan usual hacer esto, que no nos damos cuenta de lo nocivo que es para cada uno de nosotros. En otras palabras, utilizamos mucho de nuestro tiempo para estar centrados en los problemas, entendiendo un problema como algo que NO nos gusta o que NO nos hace sentir bien.
Cada vez que hacemos esto: hablar, pensar o sentirnos mal por algo que nosotros mismos promovemos, estamos “re-grabando el disco de nuestro cerebro” enfocándonos en lo “malo”, por lo tanto, no solo no podrá aparecer la solución sino que las cosas irán más o menos igual, nunca mejor.
Es tan importante sentirse bien, no solo por el disfrute que ello significa sino porque ese es nuestro “dial de frecuencia” que informa al universo hacia dónde vamos. Cada vez que nuestro cuerpo-mente sintoniza frecuencias bajas de dolor, pena, tristeza, rabia, temor, angustia, ansiedad, preocupación, etc, creamos más y más situaciones similares, más de lo mismo, más de aquello que NO nos gusta.
Lo mismo ocurre cuando leemos sobre lo que NO nos agrada y luego seguimos con la mente pensando un tiempo largo sobre eso y después lo comentamos con alguien y seguimos “manteniendo” esa vibración en nosotros.
“Todo bienestar, viene del aprecio, de ver lo bueno. Y siempre es posible ver lo bueno”, solo que no estamos habituados a hacerlo, sino acostumbrados y entrenados en ver lo malo.
El malestar en cambio, viene de la crítica o de la queja, que equivalen a estar enfocados en lo que “NO me gusta, lo que no quiero, lo que temo, lo que no quiero saber, lo que me aterra”, etc.
En todos lados se “ven” críticas, se escuchan voces que cuentan “lo peor”, se exponen imágenes que producen todo tipo de emociones negativas y es por eso que no es posible que nos sintamos mejor.
La Ley de la Mente (Hermes Trimegisto, 3000 A.C) dice que si nos sentimos mal es porque estamos pensando-hablando de lo que NO nos gusta y el resultado de esto es más y más malestar. Por el contrario, si ponemos el foco de atención en lo que SI nos gusta, en lo bueno que existe en la vida ahora, el resultado inmediato será el bienestar. “Es a partir de lo que
SENTIMOS que emitimos una frecuencia vibratoria-emocional que se irradia”. De ahí la importancia de no quedarse atascado pensando-hablando-sintiendo acerca de lo que nos hace sentir mal, muy mal a veces…
No es cuestión de negar lo que sentimos, ni de “hacer oídos sordos a la realidad”, ni de falsearlo diciendo que está “todo bien”, sino más bien de ser conscientes de que si nos sentimos mal durante cierto tiempo es porque estamos aferrados a ideas fijas que nos hacen daño, nos duelen, nos hieren…Soltando esas ideas, cambiaremos nuestra vibración…y modificamos lo que “vemos” afuera.
Todo puede ser malo o bueno según el cristal con el que miremos, viejo refrán que está vigente.
“¿Qué mundo estoy viendo?”
“¿Qué personas estoy convocando?”
“¿Qué lecturas estoy realizando?”
“¿Qué programas de TV estoy mirando?”
“¿A qué pensamientos me estoy adhiriendo?”
“¿De qué temas estoy hablando?”
“¿En qué estoy pensando permanentemente?”
“¿Cómo me estoy sintiendo en este momento?”
Necesitamos dejar de hacer cosas que pertenecen a la “vieja consciencia del dolor y del miedo”, para abrirnos a “ser más amor” y así emitir esa frecuencia únicamente. La frecuencia del amor.
Las preguntas que deberíamos hacernos son:
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy diciendo?”
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy pensando?”
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy haciendo?”
- O “¿Cómo estoy “siendo” en este momento?”
Por último, como la información que irradiamos permanentemente es acerca de “cómo nos sentimos”, no dudemos en “escanearnos” conscientemente para no continuar con actos automáticos que nos mantendrán atascados en “lo mismo”.
Es casi “normal” hablar de lo que “nos hace sentir mal", incluso de lo que “no está bien en ti, en mí, en él, en ella, en la salud, en la economía, en el gobierno, en la escuela, en el trabajo, en el mundo”. Es tan pero tan usual hacer esto, que no nos damos cuenta de lo nocivo que es para cada uno de nosotros. En otras palabras, utilizamos mucho de nuestro tiempo para estar centrados en los problemas, entendiendo un problema como algo que NO nos gusta o que NO nos hace sentir bien.
Cada vez que hacemos esto: hablar, pensar o sentirnos mal por algo que nosotros mismos promovemos, estamos “re-grabando el disco de nuestro cerebro” enfocándonos en lo “malo”, por lo tanto, no solo no podrá aparecer la solución sino que las cosas irán más o menos igual, nunca mejor.
Es tan importante sentirse bien, no solo por el disfrute que ello significa sino porque ese es nuestro “dial de frecuencia” que informa al universo hacia dónde vamos. Cada vez que nuestro cuerpo-mente sintoniza frecuencias bajas de dolor, pena, tristeza, rabia, temor, angustia, ansiedad, preocupación, etc, creamos más y más situaciones similares, más de lo mismo, más de aquello que NO nos gusta.
Lo mismo ocurre cuando leemos sobre lo que NO nos agrada y luego seguimos con la mente pensando un tiempo largo sobre eso y después lo comentamos con alguien y seguimos “manteniendo” esa vibración en nosotros.
“Todo bienestar, viene del aprecio, de ver lo bueno. Y siempre es posible ver lo bueno”, solo que no estamos habituados a hacerlo, sino acostumbrados y entrenados en ver lo malo.
El malestar en cambio, viene de la crítica o de la queja, que equivalen a estar enfocados en lo que “NO me gusta, lo que no quiero, lo que temo, lo que no quiero saber, lo que me aterra”, etc.
En todos lados se “ven” críticas, se escuchan voces que cuentan “lo peor”, se exponen imágenes que producen todo tipo de emociones negativas y es por eso que no es posible que nos sintamos mejor.
La Ley de la Mente (Hermes Trimegisto, 3000 A.C) dice que si nos sentimos mal es porque estamos pensando-hablando de lo que NO nos gusta y el resultado de esto es más y más malestar. Por el contrario, si ponemos el foco de atención en lo que SI nos gusta, en lo bueno que existe en la vida ahora, el resultado inmediato será el bienestar. “Es a partir de lo que
SENTIMOS que emitimos una frecuencia vibratoria-emocional que se irradia”. De ahí la importancia de no quedarse atascado pensando-hablando-sintiendo acerca de lo que nos hace sentir mal, muy mal a veces…
No es cuestión de negar lo que sentimos, ni de “hacer oídos sordos a la realidad”, ni de falsearlo diciendo que está “todo bien”, sino más bien de ser conscientes de que si nos sentimos mal durante cierto tiempo es porque estamos aferrados a ideas fijas que nos hacen daño, nos duelen, nos hieren…Soltando esas ideas, cambiaremos nuestra vibración…y modificamos lo que “vemos” afuera.
Todo puede ser malo o bueno según el cristal con el que miremos, viejo refrán que está vigente.
“¿Qué mundo estoy viendo?”
“¿Qué personas estoy convocando?”
“¿Qué lecturas estoy realizando?”
“¿Qué programas de TV estoy mirando?”
“¿A qué pensamientos me estoy adhiriendo?”
“¿De qué temas estoy hablando?”
“¿En qué estoy pensando permanentemente?”
“¿Cómo me estoy sintiendo en este momento?”
Necesitamos dejar de hacer cosas que pertenecen a la “vieja consciencia del dolor y del miedo”, para abrirnos a “ser más amor” y así emitir esa frecuencia únicamente. La frecuencia del amor.
Las preguntas que deberíamos hacernos son:
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy diciendo?”
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy pensando?”
- “¿Cómo me hace sentir esto que estoy haciendo?”
- O “¿Cómo estoy “siendo” en este momento?”
Por último, como la información que irradiamos permanentemente es acerca de “cómo nos sentimos”, no dudemos en “escanearnos” conscientemente para no continuar con actos automáticos que nos mantendrán atascados en “lo mismo”.
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