jueves, 23 de enero de 2014

PSICOLOGIA ANALITICA : ¿Qué son el Ánima y Ánimus en los sueños?

PSICOLOGIA ANALITICA : ¿Qué son el Ánima y Ánimus en los sueños?: Carl Gustav Jung, psicólogo y psiquiatra suizo fue quien postuló que los sueños representaban mensajes simbólicos desde nuestro in...

¿Qué son el Ánima y Ánimus en los sueños?


Carl Gustav Jung, psicólogo y psiquiatra suizo fue quien postuló que los sueños representaban mensajes simbólicos desde nuestro inconsciente.
Podría decirse que desde el punto de vista de la psique somos bisexuales, esto es,  las mujeres llevamos en nuestro  inconsciente la experiencia de lo masculino y los hombres llevan la experiencia de lo femenino.
Carl Gustav Jung, psicólogo y psiquiatra suizo quien  postuló que los sueños representaban mensajes simbólicos desde nuestro inconsciente, denominó Ánimus al lado inconsciente masculino de la mujer y Ánima al lado inconsciente femenino del hombre.
El  Ánimus en la mujer se formaría a partir de la relación con su padre, o figura paterna sustituta, de sus primeros maestros, de un  abuelo, de un hermano mayor o de cualquier figura masculina relevante en sus primeros años. Esta relación influiría en sus relaciones futuras con el sexo masculino,  en la elección de sus parejas y cómo las vive. Si la imagen con el padre es negativa, débil o poco sana, probablemente tendremos cuando adultas dificultades en la relación con nuestra parte masculina.
Ánima Ánimus
Foto: Internet
El Ánimus es al mismo tiempo una fuerza positiva y negativa para  la mujer. En su imagen negativa es un destructor de lo femenino y carga todas las representaciones del lado oscuro del ser hombre: violador, asesino, Barbaazul, controlador, maltratador, vampiro, etc. Un Ánimus negativo se come los objetivos de la mujer impidiéndole realizarlos y alimentando  inseguridad en ella, también un Ánimus débil puede causar que una mujer se relacione más con su parte masculina que femenina y que en su vida compita con los hombres, endureciéndose y alejándose de su lado femenino.Un Ánimus positivo, por el contrario, encarna los mejores valores de lo masculino y le ayuda a la mujer a llegar a su alma, construyéndole un puente hacia su interior. Proveyéndole de iniciativa, arrojo, metas claras, objetividad y sabiduría, sin destruir su lado femenino.
El Ánima en el hombre se formaría principalmente con la imagen que un niño tiene de su madre o la figura materna sustituta. Influirán luego la imagen de sus maestras, abuelas, nanas o cualquier figura femenina relevante en la infancia de ese hombre. El ánima le provee al hombre de capacidad de amar, de tener sentimientos, de reconocer sus debilidades y estados de ánimo, de desarrollar la intuición y sensibilidad. Al Igual que  el Ánimus el Ánima puede tener tanto una fuerza positiva como negativa.
Un Ánima negativa, puede aparecer en los sueños representada por un arquetipo que representa los aspectos negativos del arquetipo femenino que pueden asociarse  con la forma de una vampiresa, sirenas que con su canto embruja para luego atrapar, prostitutas, brujas devoradoras.
Un Ánima negativa carga con todos los aspectos toscos  con que asociamos lo femenino: la irritabilidad, lo ilógico,  lo caótico, la detención, el miedo. Un hombre con un ánima negativa puede convertirse en un Don Juan, en un hombre duro que no pone sentimientos en lo que hace, un devorador de mujeres, que devora por temor a ser devorado. Una madre posesiva, sobreprotectora, castradora de la masculinidad de su hijo contribuye al desarrollo de un Ánima negativa.
Un ánima positiva por el contrario ayuda al hombre a explorar su inconsciente, a conocer sus sentimientos, a encontrar una pareja adecuada y a expresar su masculinidad en equilibrio con su parte femenina.

martes, 29 de octubre de 2013

PSICOLOGIA ANALITICA : Esto es una guerra psíquica (sobre las causas secr...

PSICOLOGIA ANALITICA : Esto es una guerra psíquica (sobre las causas secr...: Un acercamiento desde la física cuántica al espiritismo y a la transmisión d...

Esto es una guerra psíquica (sobre las causas secretas de las cosas)


Un acercamiento desde la física cuántica al espiritismo y a la transmisión de la energía psíquica: vivimos en un mundo donde no siempre sabemos que está causando las cosas, influencias invisibles afectan nuestro destino, modifican nuestro pensamiento, como si fuéramos parte de un cerebro del tamaño del universo. 

 

 

Felix qui potuit rerum cognoscere causas
[Feliz el que puede conocer las causas de las cosas]
-Virgilio
La bomba ha estallado…
—¿Qué bomba?— pregunté.
—La bomba psíquica, la bomba maestra. Estalla y nadie se da cuenta. Destruye corazones, almas y mentes, y deja intactos los cuerpos y las neveras
-James Baldwin
En el mundo en el que vivimos la mayoría de las veces no sabemos qué es lo que causa las cosas. Aunque la física clásica sostiene que el universo es una especie de máquina concatenada en la cual las mismas causas tendrán siempre los mismos efectos y en el que si sabemos un estado inicial podemos predecir prácticamente todos los estados futuros dentro de un sistema, nuestra vida —nuestra vida psíquica y espiritual— y las cosas con las que nos encontramos no son tan fáciles de insertar dentro de este esquema.
En el poema «Alguien», Jorge Luis Borges escribe:

«puede sentir de pronto, al cruzar la calle,
una misteriosa felicidad
que no viene del lado de la esperanza
sino de una antigua inocencia,
de su propia raíz o de un dios disperso».

¿Alguna vez te has sentido alegre sin razón aparente, sin causa coherente, solamente porque las circunstancias se conjugaron de manera  inesperada, una mañana radiante, una felicidad que no parece provenir de un hecho concreto? ¿Alguna vez te has sentido miserable intempestivamente, cuando las cosas iban bien y de repente todo choca, te enfermas o  la realidad parece conspirar en tu contra, te mueves asincrónicamente pese a que has intentado cambiar, entrar en el ritmo cósmico  y has trabajado duro para manifestar tu intención?
Don Juan le decía a Carlos Castaneda (o Castaneda decía que Don Juan le decía) que la suerte es un tipo de poder, una especie de ley generalmente invisible. ¿Por qué algunas personas parecen tener más suerte? ¿Por qué algunas personas son naturalmente ligeras y otras cargan un peso encima, onerosamente inexplicable? No estamos hablando de genética y si bien algunos podrían pensar en el mero azar, en la combinación de factores entrópicos, la mayoría de las personas intuyen que existe una causa invisible, un orden secreto que los anima y determina lo que les sucede. Podemos pensar que la vida de los demás es aleatoria, pero es muy raro que alguien, aunque ateo, aunque cientificista, en su propio caso, en su propia mente, no piense que hay fuerzas que intervienen en su destino, energías generalmente imperceptibles que afectan sus estados físicos y emocionales: es el sentimiento primordial de “por qué me sucede esto a mí” y lo que motiva pedir, orar, proyectar, en el lienzo de nuestra mente.
Parecería que estamos hablando del karma. Pero en realidad no sólo estamos hablando de esta ley de causa y efecto metafísica que trasciende una vida única, estamos hablando también del entrelazamiento cúantico, aquel principio que une a todos los átomos del universo en una conexión instantánea no obstante la distancia a la que se encuentren (algo que ha sido reitereadamente comprobado en experimentos)
El Teorema de Bell explica así el entrelazamiento cúantico:
«Dos partículas que han interactuado entre sí permanecen vinculadas de algún modo, y constituyen partes de un mismo sistema invisible [...]. Podemos concebir el universo como una vasta red de partículas interactuantes, donde cada vinculación enlazaría las partículas participantes haciendo de ellas un solo sistema cuántico».
Sir James Frazer describe la magia simpática en La Rama Dorada de forma similar a lo que la física moderna llama entrelazamiento cuántico:
«Las cosas que han estado una vez en contacto entre sí siguen influyéndose mutuamente de lejos tras haberse cortado el contacto físico».
Además del entrelazamiento cuántico tenemos en la resonancia mórfica del biólogo Ruper Sheldrake, otra teoría científica que factiblemente explica cómo se transmiten estas causas que bajo nuestro paradigma gnoseológico son invisibles. Esta teoría describe la transmisión de información en la naturaleza a través de campos morfogenéticos (la información es un campo como la gravedad), donde la cercanía de una especie y la frecuencia de un hábito (lo que ha pasado tiene más posibilidades de volver a pasar) determinan la intensidad con la que nos vemos afectados por esta dimensión de información. En este sentido lo que le sucede a un mono afecta menos a un hombre que lo que le sucede a otro hombre (pero todo lo que sucede en el campo informático del universo lo afecta). Y lo que les sucede a tu madre o a tu novia te afecta más, generalmente, de lo que le sucede a un hombre en Madagascar, acaso por el nivel de entrelazamiento cuántico que existe entre tus células y sus células. Estamos creando una estructura telepática de interconexión no local, a través de la cual la unidad se ensambla y se autoproyecta.
El mismo Don Juan en alguna ocasión le dice a Castaneda (el Casanova del New Age) que tiene que cortar los lazos que tiene con las mujeres con las que ha tenido sexo, ya que su cuerpo energético está horadado por filamentos que permanecen unidos y siguen intercambiando energía (en la mayoría de los casos drenándolo). Para hacer esto tiene que hacer lo que se llama recapitular, lo que de alguna forma desmadeja la red energética de su pasado.
Quien haya visto la película Donnie Darko recordará que, en la noche del fin del mundo, el héroe duerme con la dulce Gretchen y en el éxtasis del amor se percibe una especie de filamento de plasma iridiscente que sale de su plexo solar y que lo conecta con las demás cosas materializando su intención. Imagina estos filamentos exponencialmente conectándote con todo el mundo, especialmente con las personas con las que más cerca has estado o sobre las que más piensas (pero también con las que te piensan, las penas rodantes, las piedras espirituales). Y este filamento podría ser también una especie de conducto o cordón umbilical de psiquismo, lo que en el budismo se llaman tulpas, como uno de esos adminículos con los que los doctores llenan de drogas los cuerpos de los convalecientes.
Ahora trata de calibrar lo que se está transmitiendo, lo que te está transmitiendo el mundo —las personas que amaste, las personas a las que heriste— y lo que tú le estás transmitiendo al mundo —en qué piensas todos los días, qué emanas al cosmos. Tal vez esto podría ayudar a explicar por qué te sientes de tal forma o por qué encuentras obstáculos invisibles, por qué el universo no conspira a tu favor (o por qué el universo sí conspira a tu favor).
Hace unos días me visitó un amigo y platicando, viendo el  horizonte industrial de la Ciudad de México, la embajada de Israel con sus hexaedros de cristal en la cúpula y las jacarandas como una enredadera con la parte invisible del cielo, me contó una historia que ha motivado este artículo. Una señora en su edificio es golpeada por su esposo y obligada a quedarse en casa. El esposo trabaja en una corporación, un cargo de poca monta, pero intenta ascender. Por otra parte también administra una serie de negocios. Pero pese a todo su empeño, en el trabajo lo tratan como un esclavo y lo desdeñan; en su negocio todo fracasa, cualquier tentativa resulta malhadada. Mi amigo me confía que, según él, esto sucede porque la mujer lo está saboteando energéticamente, su espíritu dispara una especie de arma a distancia que permanentemente lo mitiga, “lo vampirea”. Y ella no lo sabe, es un mecanismo de defensa inconsciente, quizás también un antiguo pleito de almas. ¿Tiene mi amigo un preclaro discernimiento o es sólo un caso de cautivadora paranoia?
Me parece que al menos en algún plano, esto en menor o mayor medida está sucediendo permanentemente. Si somos fractales universo, de la energía creador –”en imagen y semejanza”… — tenemos en el fondo, inconscientemente, los atributos de Dios. Como reza la frase popular: “ten cuidado con lo que pienses porque…”. Quizás somos copias de Dios, pero estamos fragmentados, enfermos, y por esto nuestros comandos no se realizan cristalinamente. No sabemos lo que queremos —porque no nos conocemos a nosotros mismos (en esta impotencia, Schopenhauer escribió: «por qué no puedo querer lo que quiero») y no podemos articularlo con la elocuencia suficiente para que sea un acto contundente y creador de nuestro espíritu. Regresar a aquel instante del amanecer donde decir era hacer, Thor era un relámpago.
Este ejercicio es especialmente revelador en el plano emocional. Las relaciones afectivas que hemos tenido, tal vez de alguna forma marcan la forma en la que el universo se relaciona con nosotros. Como si las personas fueran símbolos de la totalidad del cosmos, planetas danzantes en nuestra órbita estelar. Probablemente en la medida en la que hemos tratado a los demás, la matriz material que compone al universo nos recibe y trata a nosotros —esta es la ley de oro, el karma, pero también entendido desde la física cuántica. Probablemente estemos cargando con numerosas relaciones inconclusas, canales de entrelazamiento cuántico transmitiendo información que no somos conscientes de que se están transmitiendo. (En el caso de las celebridades esto puede ser una fuente de poder o de decadencia ¿acaso el rostro y el cuerpo de Britney Spears no es el resultado de los pensamientos de sus fans, de la masturbación de sus idólatras, de la proyección de las huestes de adolescentes?).
«El aparato de biocontrol es prototípico del control telepático unidireccional. El sujeto podría hacerse susceptible al transmisor a través de drogas u otros procesamientos sin necesidad de instalar un aparato. Al final los Emisores utilizarán exclusivamente la transmisión telepática. ¿Alguna vez vieron lo códices mayas? Yo los veo así: los sacerdotes —como el uno por ciento de la población— hacían transmisiones telepáticas para instruir a los trabajadores qué sentir y cuándo», William Burroughs.
En la moderna teoría de la conspiración se habla de una raza extraterrestre de seres que controlan a la humanidad y se alimentan del miedo y de las bajas vibraciones de las personas. Una especie de íncubos que asedian nuestra mente. Versiones del vampirismo. Versiones del Diablo. La bestia que busca, fomenta y se alimenta de nuestro pecado (o en palabras de Gurdjief “todo aquello que no contribuye a la evolución”, ¿vibraciones bajas, comida de parásitos caídos del cielo ?). En el gnosticismo se habla de los Arcontes, controladores de este sistema planetario similares a los agentes de la película The Matrix, que proyectan una sofisticada simulación holográfica. Tambien se habla de maestros ascendidos (o bodhisatvas) y de extraterrestres luminosos que supuestamente emanan vibraciones que nos empujan a evolucionar. Estaríamos entonces no solo batallando y librando una guerra energética en esta realidad, sino en diferentes planos. Recibiendo del éter diferentes programas que afectan el instante de nuestra mente, nuestro aquí y ahora oscilando también en regiones invisibles de la geometría hiperdimensional del espacio-tiempo. Aunque esto solamente sea una madeja mitológica pletórica de símbolos –poco importa si es real o no, pero sugiere con gran fuerza que existe una transmisión y una interacción con este juego de códigos alucinatorios y emanaciones simbólicas.
También es posible que nuestro propio espíritu, en su esencia ubicua, se esté intentando comunicar con nosotros y esté transmitiendo data psíquica vital. Quizás nuestra familia energética también esté transmitiendo data por el río secreto de Akasha. Ella cuyo rostro se olvidó al caer en un planeta y se recuerda en la faz de las estrellas.
El ruido de los pensamientos de los demás como una gran máquina debajo de las cosas. Y la música de las esferas más lejos, con su coro de ángeles. El sonido de las arpas de tus células sintonizando los movimientos de los astros, las espirales de ADN y la serpiente enrollándose en las ramas de zafiro del árbol de la vida que crece sobre el mar. La voz en el desierto. ¿Qué es lo que escucharías si pudieras silenciar tu mente, borrar tu pasado y limpiar tu código? ¿Con qué te conectarías si pudieras flotar en el vacío?  ¿Qué causaría que fueras íntegramente tu espíritu?

 

miércoles, 14 de agosto de 2013

PSICOLOGIA ANALITICA : Arquetipos y psicología. Inconsciente colectivo y ...

PSICOLOGIA ANALITICA : Arquetipos y psicología. Inconsciente colectivo y ...: C.G. Jung (1875-1961) fue el primero que habló de arquetipos en el ámbito de la psicología. La exploración de las profundidades de la...

Arquetipos y psicología. Inconsciente colectivo y C.G.Jung.



C.G. Jung (1875-1961) fue el primero que habló de arquetipos en el ámbito de la psicología. La exploración de las profundidades de la psique lo llevó a estudiar exhaustivamente la filosofía, la mitología, la alquimia, las religiones orientales y el misticismo occidental. Paralelamente se interesó también en el estudio del tarot, el I Ching, la astrología, los ovnis, los mandalas y las culturas de los pueblos primitivos..

C.G.Jung revolucionó el paradigma mecanicista de la psicología, recalcando la importancia del inconsciente por encima del consciente, de lo misterioso en lugar de lo conocido, de lo místico en lugar de lo científico, de lo creativo en lugar de lo productivo.

Entendía el inconsciente como algo que iba mucho más allá de lo personal e individual. Además del inconsciente individual, hablaba de un inconsciente universal y suprapersonal al que denominó inconsciente colectivo. Este, que es el mismo para toda la humanidad, contiene la inmensa herencia psíquica de la evolución humana. Los arquetipos son los contenidos o estructuras de este inconsciente colectivo.

Jung descubrió que existen símbolos de naturaleza universal, a los que llama arquetipos, que se relacionan con una serie de experiencias comunes en distintos pueblos y culturas (el embarazo y el parto, la infancia, la vejez y la muerte, el amor, la búsqueda, la lucha,.). Son experiencias compartidas por los seres humanos en todas las épocas, que recogen una sabiduría común a toda la humanidad. Estas experiencias se organizan en campos comunes (arquetipos) dentro del inconsciente colectivo. De este modo nos encontramos con arquetipos como el de madre, niñ@, amante, guerrer@, sabi@, etc. Los arquetipos aparecen en forma de "personajes" en los mitos y cuentos de hadas de todos los pueblos, dando voz al inconsciente colectivo. Hoy en día los encontramos también en el cine, la literatura, el arte, la publicidad, etc.

La relación entre experiencias y arquetipos es dinámica y bidireccional, de modo que no sólo las experiencias contribuyen a que se formen y actualicen los arquetipos, sino que a su vez éstos operan en la vida de todo ser humano produciendo un impacto directo sobre su psicología. Aunque se trata de experiencias comunes, producen un impacto diferente en cada persona y por eso se registran de distinto modo en el inconsciente personal. Los arquetipos funcionan como patrones subyacentes a partir de los cuales se configura la estructura individual; funcionan como modelos psicológicos, emocionales, de conducta y relacionales, que influyen y determinan, por lo tanto, nuestra psicología, nuestras emociones, nuestra conducta y nuestras relaciones.

Jung distinguía entre arquetipos e imágenes arquetípicas. Nos dice que los arquetipos mismos carecen de forma y no son visualizables; "el arquetipo, como tal es un factor psicoide que pertenece, por así decir, al extremo invisible y ultravioleta del espectro psíquico". Según él no pueden comprenderse directamente por análisis intelectual, el intelecto no puede contenerlos ni alcanzar las profundidades de sus múltiples significados, sólo podemos sentirlos cuando se llenan de contenido individual.

En realidad, lo que llega a nuestra consciencia son siempre las imágenes arquetípicas, o sea manifestaciones concretas y particulares de los arquetipos. Pueden llegar a través de sueños, sensaciones, imágenes o palabras, y suelen ser percibidas como independientes de nuestra experiencia personal. A veces llegan como algo nuevo, desconocido, y esto hace que su impacto sea muy poderoso.

Las imágenes arquetípicas están conectadas con el pasado y también con el futuro. Por eso son transformadoras. Jung decía: "el Yo no sólo contiene el depósito y la totalidad de la vida pasada, sino que también es un punto de arranque, el suelo fértil a partir del cual brotará toda vida futura". De este modo las imágenes pueden funcionar como guía, como línias indicadoras que nos muestran el camino, aunque sin obligarnos a seguirlo.

Además de la capacidad de intuir, Jung también reconoce en los arquetipos la posibilidad de hacerse con todo el control de la psique y "poseer" al individuo. De hecho, cuando un arquetipo se expresa de forma inconsciente, puede poseernos y determinarnos, mostrando en la mayoría de los casos su faceta negativa; mientras que si lo acercamos al consciente aprendemos de él, recuperamos el poder de elección, podemos adecuarlo a nuestra individualidad, ampliar nuestro potencial y expresarlo de la forma que nosotr@s prefiramos.

Para expresar la cualidad esencial de los arquetipos, Jung utiliza la palabra numinosidad y con ella se refiere a su carácter sagrado. Reflejan y favorecen la experiencia de los divino. Aproximarse a los arquetipos significa acercarse a lo numinoso.

Así pues, los arquetipos son los arquitectos de nuestra vida. Desarrollar la visión simbólica y arquetípica nos ayuda a comprender nuestra existencia y nuestro objetivo vital. Permite también ver la vida con un grado de claridad espiritual que ayuda a curar heridas emocionales y espirituales acumuladas. Y hace posible sentir la guia divina en nuestra alma.

Con algunos extractos de www.alcione.cl, y de Carolina Myss en El Contrato Sagrado.



Arquetipos, naturaleza y ciencia. Campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake, David Bohm y otros.

El biólogo inglés Rupert Sheldrake (nacido el 1942) lanzó la hipótesis de que el universo no está funcionando de acuerdo a leyes inmutables sino más bien a modelos de hábitos creados por la repetición de ciertos sucesos en el tiempo. En su libro Una Nueva Ciencia de la Vida propone que todos los sistemas se regulan por campos organizadores invisibles. Estos campos funcionan como si fuesen modelos para la forma y el comportamiento. Ahí coincide con la definición que Jung da al concepto de arquetipos.

Según Sheldrake, los campos morfogenéticos permiten la transmisión de información entre organismos de la misma especie sin mediar efectos espaciales. Es como si dentro de cada especie del universo, sea ésta una partícula o una galaxia, un protozoo o un ser humano, existiese un vínculo que actuara instantáneamente en un nivel sub-cuántico fuera del espacio y del tiempo. Este vínculo es lo que Sheldrake denomina campo mórfico o morfogenético.

Esta teoría le fue sugerida en parte a Sheldrake por ciertos experimentos de la psicología animal donde dicho efecto parecía tener lugar. Estos experimentos realizados en 1920 en la Universidad de Harvard por el el fisiólogo McDougall, trataban de descubrir en qué medida la inteligencia de las ratas era heredada. McDougall medía la inteligencia por la habilidad de los roedores en recorrer un pequeño laberinto. Las ratas "inteligentes", aquellas que resolvían el laberinto rápidamente, eran apareadas con otras ratas "inteligentes" y lo mismo se hacía con las ratas "torpes". Veintidós generaciones más tarde, en vez de ser las ratas "inteligentes" las únicas más listas, todas las ratas resultaron poseer una mayor inteligencia a la hora de resolver los laberintos. Las ratas de la camada "menos inteligente" recorrían el laberinto diez veces más rápido que cualquier rata de la camada original.

Un apoyo adicional a la teoría de Sheldrake se encuentra en el libro de Lyall Watson (Lifetide: The Niology of Conciousness). En él Watson relata el sorprendente suceso que pudo observar en una colonia de monos en la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la molesta arenilla, sabía mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero es más, el hábito aparentemente saltó por encima de las barreras naturales y apareció en otras islas e incluso en Takasakiyama, en Japón; y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de la isla de Koshima con los del resto del país.

Watson se imagina el proceso de la siguiente manera: hay un número de monos necesario para pasar una especie de umbral y conseguir los que se podría llamar la masa crítica para que el aprendizaje se extienda a toda la especie.

De este modo, supone la existencia de mecanismos en la evolución distintos a aquellos gobernados por la selección natural. El fenómeno observado por él puede explicar la manera en cómo algunos elementos mnésticos, ideas y costumbres se propagan por toda nuestra cultura. Es posible, dice Watson, que si un número suficientemente grande, entre nosotros, cree que algo es cierto, esto se torne en verdad para todo el mundo.

Lo mismo parece suceder con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.

Después de la publicación de Una Nueva Ciencia de la Vida, el Dr. Sheldrake realizó dos experimentos para refutar o verificar su teoría. Ambos parecieron confirmarla.

En uno de ellos, a personas de distintas partes del mundo se les daba un minuto para encontrar rostros famosos escondidos en un dibujo abstracto. Posteriormente la solución fue emitida por la BBC en un franja horaria donde la audiencia estimada era de un millón de espectadores. Inmediatamente después de la emisión, se realizó el mismo "test" sobre otra muestra de personas en lugares donde no se recibe la BBC. El número de sujetos que halló los rostros dentro del tiempo de un minuto fue un 76% mayor que en la primera prueba. La probabilidad de que este resultado se debiera a una simple casualidad era de 100 contra uno. Según Sheldrake, los campos morfogenéticos habían transmitido la información a toda la "especie".

En el otro, a varios grupos de personas se les pidió que memorizasen 3 poemas distintos. El primero era una canción infantil japonesa, el segundo un poema de un autor japonés moderno y el tercero un galimatías sin sentido. Tal como la teoría de los campos morfogenéticos predice, la canción infantil, habiendo sido aprendida por millones de niños durante muchas generaciones, aunque éstos fueran japoneses, fue memorizada notablemente más rápido que las otras dos alternativas.

La hipótesis explica muchos fenómenos enigmáticos en la investigación científica cuando ocurre un cambio en una unidad y sus efectos se trasladan vía los respectivos campos morfogenéticos a todos los campos existentes y a los que existirán en el futuro.

Otros experimentos, como el del psicólogo Gary Schwarz de la Universidad de Yale confirman la teoría de Sheldrake.

En la misma línia, hay otro científico al que cabe mencionar, David Bohm. Conocido por sus trabajos sobre física cuántica, colaboró con Einstein y trabajó con Oppenheimer. Llegó a la conclusión de que el mundo material que nosotros vemos, tocamos y medimos es el orden explícito; detrás existe el orden implícito, que no se ve, y que procede a su vez de un orden superimplícito o supercampo, al que denomina holomovimiento por su dinámica holográfica (debido a la cual el Todo está en cada una de sus partes).

Al concepto de inconsciente colectivo se acerca también la idea de memoria genética que desarrolló el científico ruso Iván Efremov, según el cual todo lo pensado, hablado y actuado por nuestros antepasados está grabado de alguna forma en el código genético.

Extraído de www.redcientifica.com, de www.espinoso.org y de www.asociacionideatica.com



Inconsciente colectivo, filosofía y esoterismo. Archivos akashicos.

En occidente, el primero que se acercó al concepto de arquetipo fue el filósofo griego Platón. Según él, todas las cosas, tanto materiales como abstractas, tienen su modelo y su esencia en otra dimensión, el reino de las ideas. Sólo nuestra alma puede recurrir a ellas, pues posee su misma esencia; y lo hace a través del pensamiento. De hecho, Platón no concibe el pensamiento sin el apoyo de esas ideas que se encuentran en otra dimensión.

El concepto de archivo o registro akashico proviene del término sánscrito akasha que significa éter: una finísima sustancia que baña todo el universo. Los archivos serían un espacio, simbólico y parafísico, situado en el éter, en el que se recogerían todas las palabras emitidas y las acciones cometidas por los seres humanos a lo largo de los tiempos. Es el registro o memoria del cosmos, la recopilación de la sabiduría universal, cuya naturaleza reflejada microcósmicamente en el corazón del ser humano, "se extiende por todas partes, lo sostiene todo e irradia por todo el mundo". Como se puede ver, coincide bastante con el concepto de inconsciente colectivo de C.G.Jung. También es llamado crónica akasha por Steiner y los antropósofos, luz astral por Eliphas Levi y los ocultistas, memoria del mundo por los canalizadores, éter de zafiro por los cabalistas, y éter reflector por los rosacruces. Muy parecido es, también, el concepto de "nudosferio" de T.de Chardin.

Algunos autores como Walter Bonin, consideran que es un concepto ajeno al pensamiento hindú y suponen que fue H.P. Blavatsky quien introdujo esta idea en la Teosofía a través de su obra Isis Desvelada, partiendo del Anima Mundi de Paracelso quien, a su vez, posiblemente importó las ideas del Hermetismo de Plotino.

Determinadas personas, mediums, clarividentes o dotados psíquicos son capaces de leer este archivo y obtener información sobre el pasado y el futuro de las personas. Para los yoguis, se puede entrar en contacto con este registro en ciertos estados psíquicos de conciencia.

El popularizador del archivo akashico en el occidente contemporáneo fue el polémico Lobsang Rampa, en su libro El Tercer Ojo. Según él, se trata de un concepto explicable sólo desde un punto de vista tetradimensional.

Otro contemporáneo que cabe destacar es D.Meurois-Givaudan, cuyas incursiones en lo que él llama "libro del tiempo" lo han llevado a publicar una serie de libros donde relata sus experiencias y donde también reescribe la Historia en base a la lectura de los denominados anales akáshicos. Según él se trata de "una reserva inmensa, casi inconcebible, una base de datos tal como la llamarían los informáticos, abarcando todo el pasado del universo desde el principio de los Tiempos".

Con algunos extractos de www.alterguia.com, de www.andesenios.net, y de www.asociacionideatica.com.

http://www.archetipos.com/arquetipos.html